En estos momentos se está dando un cambio gigante en los niveles macro y micro de la economía, y esto demanda a las empresas de todo tipo que quieran triunfar en el Siglo XXI un cambio de paradigma en la naturaleza de su ventaja competitiva.
Hasta el presente, la ventaja competitiva se basaba en la extracción y el proteccionismo. En el futuro, en cambio, se basará en la asignación de recursos y la creatividad.
El futuro de la ventaja competitiva es radicalmente diferente del pasado por una sencilla razón: es económicamente mejor. La ventaja del Siglo XX centra a las empresas en la simple extracción de recursos de la gente, las comunidades y la sociedad, y luego en la protección de lo que extraen. La ventaja competitiva del Siglo XXI centra a las empresas en la creación de nuevos recursos y en su asignación más eficiente. La primera forma es útil sólo a los accionistas y los administradores pero la segunda es útil para las personas, las comunidades y la sociedad en su conjunto.
Estas dimensiones son mutuamente excluyentes. Cuando una empresa aplica una ventaja extractiva o proteccionista, no puede desarrollar una ventaja de asignación de recursos o creativa. El costo de oportunidad de proteger el ayer es la creación del mañana. El costo de oportunidad de la extracción de recursos es su asignación de una manera más eficiente. Extraer o proteger es renunciar a la búsqueda de mejores formas de asignar o crear.
Quizás el costo más pronunciado que una ventaja proteccionista tiene, es que ha cerrado los ojos a la posible distribución de los amplios excedentes de alimentos a los pobres y desnutridos. El poner la ventaja proteccionista por encima de la asignativa es la razón por la que, aunque hay suficiente comida para alimentar a los pobres, los pobres no son alimentados.
Los beneficios obtenidos no representan el valor real creado, sólo una transferencia masiva del valor de la gente, los campesinos y sus comunidades a los accionistas.
Aquellos que están dominando la ventaja de asignación de recursos y creatividad, en cambio, están aprendiendo a crear valor “grueso”: valor económico auténtico, que tiene sentido para los seres humanos. Es por eso que las ventajas de asignación de recursos y creativas son el equivalente de “superarmas” económicas. Están permitiendo a los revolucionarios de hoy, aturdir, tambalear y vaporizar rivales, no importa cuán grandes, malos o históricos sean.
Y eso nunca importó tanto. Una economía basada en la ventaja extractiva y proteccionista es un gigante e interminable esquema “Ponzi”. El valor es transferido de un partido a otro pero poco se crea de cero. Eso es con lo que nos estamos encontrando de la manera difícil. Sólo a través de la ventaja creativa y de asignación de recursos podemos reconstruir una economía con más sentido.
En el siglo 21, la ventaja ya no pertenece a los que se “comen” la riqueza y a los que alimentan la miseria, sino a los que construyen: aquellos que pueden ayudar a estimular una prosperidad más auténtica desde la base hacia arriba.
Editado y traducido de “The New Paradigm of Advantage”
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