Tomar conciencia de nuestros errores

El problema que deviene de ser imperfectos no es sólo que nos equivocamos (que pecamos), sino que muchas veces no somos conscientes cuando lo hacemos. En el día a día de nuestra vida procuramos sacar lo mejor de nosotros y hacer todo según nuestras ideas y metas; sin embargo, no siempre lo logramos. Es probable que por momentos nos demos cuenta de que las cosas no salen como esperábamos o que, a pesar de hacer grandes esfuerzos, no cumplimos las metas que nos fijamos. La consecuencia es que sufrimos y no somos todo lo felices que buscábamos ser.

El examen de conciencia, nos enseñaron, es una forma de ayudarnos a tomar conocimiento de los pecados que cometemos y arrepentirnos para que no vuelvan a suceder. Es un paso importante para hacer antes de confesarnos si queremos hacerlo realmente bien. El inventario del exámen debe incluir los pecados que cometimos desde la última confesión hasta la fecha. Podemos proveernos de una larga lista de preguntas, abarcando muchas de las situaciones en las que podemos pecar, para que no se nos escape nada. Una vez evaluados nos confesarnos y después nos comprometemos a tratar de no volver a cometer esos pecados.

Si bien el examen y la confesión no buscan generar culpa o angustia por nuestra imperfección, si bien tampoco es la idea armar una lista de pecados como quien arma una lista para el super (3 docenas de mentiras, 11 blasfemias, 2 inasistencias a misa…), si bien no se trata de detallar lo que hicimos mal sino de entender porqué lo hicimos, muchas veces por la dinámica del rito logran esos efectos. El aspecto mecanicista hace que muchas veces perdamos el sentido de lo que hacemos y lo convirtamos en una rutina. Cada cierto tiempo (en función de que tan fieles somos) hacemos el examen, nos confesamos, nos arrepentimos y pasamos al siguiente rito.

La clave para entender el examen está en la conciencia: si siempre fuéramos conscientes de nuestros actos y sus consecuencias, y tuviéramos la fortaleza de hacer lo que tenemos que hacer, viviríamos una vida mucho más plena y equilibrada. El examen de conciencia es una forma de ayudarnos a percibir esas veces en que nos equivocamos sin darnos cuenta o en que inconcientemente hacemos cosas que nos alejan de nuestras metas. Es un ejercicio espiritual que nos permite considerar las oportunidades que perdemos en lo apremiante del día a día.

Cuanto más seguido hagamos el examen tanto más rápido y fácil será corregir nuestros “errores”. Podremos así corregir nuestro rumbo y lograr nuestras metas más rápido y con menos sufrimiento en el camino. Desde este punto de vista el examen es independiente de la confesión o, mismo, de la visión cristiana del arrepentimiento y el pecado. Implica un punto de vista más amplio: cuanto más concientes seamos en nuestro diario vivir más realizados viviremos. La realización trae como consecuencia la paz interior y el equilibrio que nos permiten ser mejores personas y mejores “imágenes” de Dios.

Sobre José M. Cané

José lleva adelante este blog con el objetivo entender el cambiante mundo en que vivimos y analizar su impacto en nuestras vidas. Aprender más

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2 respuestas a Tomar conciencia de nuestros errores

  1. Vicky dice:

    Muy bueno Pepe!!!
    Enseguida armo el club de fans! jajaja!
    Besos!

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