Los espectadores del ego

La persona egocéntrica es aquella que se considera el centro de atención. El egocéntrico vive en su mundo, en la verdad personal de su punto de vista singular; por eso le resulta difícil ver las cosas desde la perspectiva de otro. Como creo que los argentinos somos muy egocéntricos, se me dio por imaginarme como nos verán desde afuera.

 

Para un extranjero, imagino, nuestro país debe ser como una obra de teatro; más precisamente, una comedia dramática. Por un lado tenemos los típicos actos fallidos, contradicciones y situaciones absurdas del humor; en el extremo opuesto el conflicto, sufrimiento y violencia de todo drama. La trama es tan inverosímil que el espectador no sabe si llorar o reír; si la cosa va en serio o es un chasco armado para tomarle el pelo, al mejor estilo de las viejas bromas pesadas de Tinelli.

Por ahí sienten, en cambio, que es una película de suspenso, donde lentamente se teje la intriga de la historia. Los protagonistas elijen un rumbo y avanzan tranquilos sin adivinar que se meten en la boca del lobo. Los espectadores angustiados tratan en vano de advertirles el peligro que les espera adelante. El suspenso crece y el desenlace es inminente. De pronto el lobo aparece y las ovejas asustadas se desesperan por sobrevivir: corren desesperadas y tratan de salvar lo que tienen mientras claman aterradas pedidos de socorro. Un pastor aparece y promete llevarlos esta vez sí por un camino seguro. Los espectadores se comen las uñas de nuevo, incrédulos de que las ovejas sean tan ingenuas.

Es posible también que nos vean como un hormiguero pisoteado: hormigas que salen desesperadas en todas direcciones, sin saber bien que hacer o adonde ir; confusas, dan vueltas y se tropiezan, se pasan por encima y se chocan; algunas deciden que es el fin y huyen, otras vuelven al nido, y unas más aprovechan para darse un festín. No hay coordinación ni orden, el nido está derrumbado y el futuro es incierto: unas quieren reconstruir lo dañado, otras dicen que hay que arrancar de nuevo de cero y están las que piensan que hay que dejarlo todo e ir a otro lugar.

Quizás nos ven como un loquero gigante: de aquí para allá deambulan los apasionados internos; cada uno expresa con emoción su delirio personal sin escuchar a los demás, despegados en sus desvaríos de la realidad, soñando utopías y creando planes de ciencia ficción. Por acá un San Martín embarcado en cruzadas grandilocuentes contra todos los males habidos y por haber; más allá un Lenin habla de la revolución y la opresión obrera; en un rincón un Mesías profetiza las amenazas divinas que caerán sobre los impíos que la decadencia moral hace surgir; en el extremo opuesto un Steve Jobs planea que hacer con los millones que espera ganar con la rueda que descubrió. A su alrededor el mundo mira con lastima y un poco de miedo (¡quién sabe con que locuras saldrán ahora!)

 

¿Vos cómo crees que nos ven?

 

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Sobre José M. Cané

José lleva adelante este blog con el objetivo entender el cambiante mundo en que vivimos y analizar su impacto en nuestras vidas. Aprender más

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